Este artículo se tradujo automáticamente del inglés y puede contener imprecisiones.

Con el verano llegan el calor, la temporada de piscina, los días de playa... y, con frecuencia, las erupciones solares. No todo el mundo sufre erupciones solares, y es habitual confundirlas con quemaduras solares. Sin embargo, una erupción solar es bastante diferente de una quemadura solar. Si tienes enrojecimiento localizado junto con piel con bultos y picazón, es posible que lo que tengas sea en realidad una erupción solar, y no una quemadura. En este artículo te ayudamos a entender las erupciones solares y la alergia al sol (también conocida como Erupción Polimorfa Lumínica, o EPL), y te damos algunos consejos para ayudarte a manejar esta condición.

¿Qué es la alergia al sol?

Algunas personas tienen fotosensibilidad, lo que significa que su piel es especialmente sensible a la exposición solar y puede reaccionar de forma exagerada ante ella. En estos casos, es habitual experimentar ciertas reacciones cutáneas anormales a la luz solar, denominadas fotodermatosis. Estas suelen manifestarse con una erupción solar (enrojecimiento, piel con bultos) y pueden ser causadas por dos tipos diferentes de factores:

  • La fototoxicidad, que se produce cuando la piel se expone a ciertas sustancias y después a la luz solar. La fototoxicidad puede deberse tanto a sustancias tomadas por vía oral/intravenosa (como algunos medicamentos) como al contacto tópico con ciertas sustancias (como los cítricos);
  • La fotoalergia, que es en la que nos centramos hoy. La fotoalergia es como una reacción alérgica a la luz solar, mediada por el sistema inmunológico. Suele aparecer unas dos horas después de la exposición solar y tiende a ser crónica.

Mientras que la fototoxicidad puede evitarse simplemente no exponiéndose al sol tras el contacto con esas sustancias, la fotoalergia es más difícil de controlar. Las fotoalergias suelen ser crónicas, reaparecen cada año e incluso pueden durar todo el año en algunos casos raros.

¿Sufres de alergia al sol?

La alergia al sol, también conocida como Erupción Polimorfa Lumínica (EPL), tiende a afectar principalmente a mujeres de ascendencia caucásica y suele aparecer entre los 20 y los 40 años. Algunas personas (como la autora de este artículo) la padecen desde la infancia. Es extremadamente común en el norte de Europa, ya que es más prevalente en pieles muy claras.

El primer brote de alergia cutánea del año suele aparecer pocas horas después de la primera exposición moderada al sol durante la primavera. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Manchas rojas en la piel en zonas localizadas (principalmente brazos, piernas y escote);
  • Piel con bultos;
  • Picazón de moderada a intensa;
  • Sin alteraciones de temperatura (no está caliente al tacto).
  • Aparece cada año en los mismos puntos y desaparece durante los meses más fríos.

En resumen: si experimentas erupciones localizadas con bultos y picazón cada año después de la primera exposición directa de tu piel a la luz solar, es posible que padezcas Erupción Polimorfa Lumínica. Siempre es recomendable consultar con un médico antes de asumir cualquier diagnóstico, pero también es útil tener cierta noción de lo que puede estar ocurriendo.

Cómo distinguir la alergia al sol de una quemadura solar

La alergia al sol y la quemadura solar aparecen ambas después de que la piel haya estado expuesta a la luz solar, pero existen varias diferencias entre ellas. Vimos antes que la alergia al sol suele manifestarse en manchas rojas que pueden sentirse con bultos y picor, pero no calientes al tacto; la zona afectada tiende a ser la misma cada año. En comparación con la alergia al sol, la quemadura solar es bastante diferente. Así es como suelen sentirse y verse las quemaduras solares:

  • Caliente al tacto;
  • Enrojecimiento en toda la piel o en patrones irregulares causados por la cobertura de la ropa o la aplicación deficiente de protector solar;
  • Piel lisa que también puede presentar ampollas de agua;
  • Localizada en cualquier (o todas) las partes de la piel expuesta.

Tanto la alergia al sol como la quemadura solar pueden ir acompañadas de fiebre, aunque esto es más probable en quemaduras solares graves.

Como puedes ver, una de las mejores maneras de distinguir entre alergia al sol y quemadura solar es la zona afectada. La temperatura de la piel (¿se siente caliente al tacto?) también es un buen indicador. Por último, recuerda siempre que la alergia al sol tiende a manifestarse en la misma zona año tras año, a diferencia de la quemadura solar, que suele afectar a las zonas expuestas.

¿Cómo se maneja la alergia al sol?

En primer lugar, es una buena idea comprobar si estás tomando algún medicamento que pueda agravar tu alergia al sol. Tu médico puede ayudarte a verificarlo.

En segundo lugar, es fundamental adoptar un enfoque cauteloso ante la exposición solar. Dado que los síntomas de la alergia al sol suelen aparecer tras la primera exposición a la luz solar intensa y directa, esas primeras exposiciones son sumamente importantes. En concreto, intenta siempre aumentar gradualmente tu exposición al sol paso a paso. Esto ayudará a que tu piel se adapte lentamente a estar bajo el sol. Esta práctica por sí sola puede resolver los casos menos graves de alergia.

Algo totalmente desaconsejado es pasar de ninguna exposición solar a la máxima exposición solar (como, por ejemplo, irse de vacaciones a una playa de un país tropical en invierno). Si estás planeando ese tipo de experiencia, consulta siempre con tu médico si hay opciones disponibles. En algunos casos, la fototerapia puede ayudar.

Por último, elige siempre protectores solares adecuados para pieles con alergia solar.

El mejor protector solar para la alergia al sol

Si tienes alergia al sol, elegir bien tu protector solar es sumamente relevante. Algunas marcas, especialmente las de farmacia francesa, suelen tener excelentes protectores solares corporales para personas con alergias solares. A menudo contienen ingredientes como enzimas reparadoras del ADN y antioxidantes que ayudan a calmar la piel y, en algunos casos, incluso previenen los brotes. La autora de este artículo siente la necesidad de declarar su amor eterno al protector solar Piz Buin Allergy, que usa desde que tenía unos 10 años. Es muy ligero, fácil de extender, huele de maravilla y realmente funciona. Sin embargo, hay muchos otros formulados para personas cuya piel no disfruta especialmente de estar bajo el sol.

Además de los protectores solares que indican específicamente que son para pieles con alergia solar, existen otras alternativas que pueden ser de tu interés. Hay algunos estudios que indican que tomar un suplemento de Polypodium leucotomos puede ayudar a reducir los brotes de alergia solar. Este extracto vegetal puede ayudar a la piel previniendo el daño celular causado por los rayos UVB, ayudando a regular algunas proteínas importantes y reduciendo los marcadores de inflamación. El suplemento más estudiado de este tipo es Heliocare Ultra D. Esta fórmula ha sido optimizada para casos en los que las personas tienden a tener dificultades para recibir luz solar y necesitan algo de ayuda.

Además de esto, aunque es raro que la alergia solar aparezca en el rostro, si ese es tu caso, asegúrate de elegir un protector solar facial que te ayude. Debe tener una fórmula que contenga antioxidantes y enzimas reparadoras, así como una textura ligera.


Como puedes ver, aunque la alergia al sol o la Erupción Polimorfa Lumínica es una condición crónica, hay algunos pasos que puedes tomar para controlarla. Uno de los más sencillos es elegir el mejor protector solar para tu caso—te recomendamos que explores con cuidado todas las opciones disponibles de protectores solares para alergia solar y elijas el que mejor se adapte a ti.