Este artículo se tradujo automáticamente del inglés y puede contener imprecisiones.
Imagina la escena: te estás mirando al espejo y notas que tienes uno (o varios) bultitos blancos bajo la piel. No parecen imperfecciones ni granos normales, y al tacto resultan duros. Si no sabes muy bien qué pueden ser, tranquilo/a; esos pequeños puntos blancos, amigo/a, se llaman milia, y no eres la única persona que los tiene. En este artículo, hemos preparado una guía rápida sobre este problema cutáneo tan común, desde qué son y qué no son los milia, hasta cómo prevenirlos con sencillos consejos de cuidado de la piel.
¿Qué son los milia?
Los milia, o quistes de millium, son pequeños quistes formados por células muertas de la piel que han quedado atrapadas bajo la capa superficial de la piel. Son duros al tacto y no se pueden extraer apretándolos como harías con un grano. Ahora bien, tampoco deberías apretar los granos, pero con los milia nos tomamos esta recomendación un poco más en serio. Si intentas apretarlos, es casi seguro que te quedará una cicatriz, ¡así que no lo hagas! (Si realmente quieres eliminar los milia, te contamos cómo hacerlo de forma segura en un momento.)
Los milia son un fenómeno perfectamente normal. De hecho, a menudo se les llama "puntos de leche" porque alrededor del 50% de los bebés los tienen. Sin embargo, cualquier persona puede tener milia, a cualquier edad. Básicamente, si eres una persona, puedes tener milia. En adultos, los puntos suelen aparecer en la zona alrededor de los ojos, así como en la parte superior de las mejillas; si detectas bultos blancos y duros en esas zonas, probablemente estés lidiando con milia.
Las causas de los milia en adultos
En esencia, los milia son una acumulación de células muertas de la piel que han quedado atrapadas y han formado un pequeño quiste. Suelen formarse por una (o varias) de las siguientes razones:
- Acumulación de células muertas, ya sea por una tendencia natural o por falta de exfoliación;
- Daño solar;
- Afecciones cutáneas inflamatorias, como el eczema o la rosácea;
- Trauma físico o químico, desde procedimientos láser y peelings químicos hasta infecciones;
- Rutinas de cuidado de la piel inadecuadas;
- El problema aquí suele ser el uso de cremas y lociones oclusivas. Piensa en la tendencia del "slugging", por ejemplo, que ha llevado a mucha gente a usar productos oclusivos a base de petrolatum. Los desmaquillantes oleosos o bifásicos, que a menudo dejan un residuo graso, también son culpables habituales, al igual que algunas cremas ricas y balsámicas. En personas más propensas al desarrollo de milia, esto puede ser suficiente para provocar la aparición de uno o dos bultitos.
En definitiva, los milia pueden tener muchos desencadenantes, algunos de los cuales son más controlables que otros. Ten en cuenta que si en tu familia suelen tener milia, probablemente tengas una predisposición genética a tenerlos también.
Eliminación y tratamiento de los milia
La mejor forma de eliminar los milia es que te los extraigan. Fíjate bien en nuestras palabras: "que te los extraigan", es decir, otra persona, no tú. Como ya hemos mencionado, los milia no son granos, así que no intentes eliminarlos por tu cuenta. Si lo intentas y sale mal, corres el riesgo de que te queden cicatrices bastante feas y manchas oscuras.
Busca un profesional que sepa lo que hace, llama con antelación para comprobar si está especializado en la eliminación de milia, y pide información detallada. La forma "ideal" de eliminar los milia no es mediante dermoabrasión ni láser, sino mediante el uso de una aguja estéril. Una vez que el profesional haya "pinchado" el pequeño bultito blanco, podrá retirar la acumulación de forma segura y con una cicatrización mínima.
Si no puedes o no quieres que te eliminen los milia de forma profesional, no te preocupes: los milia tienden a desaparecer por sí solos en un plazo de 6 a 18 meses, así que no tendrás que lidiar con esos pequeños bultitos blancos para siempre.
Prevención de los milia
Ya hemos visto que los milia pueden tener diferentes causas y desencadenantes, y que algunos de ellos están más o menos bajo tu control. Eso es una muy buena noticia, ya que significa que puedes ajustar tu rutina de cuidado de la piel para prevenir y minimizar los milia. Si tu piel es particularmente propensa a los milia, nuestra primera sugerencia es evitar ingredientes oclusivos como el petrolatum, el mineral oil y la lanolin. Además de eso, también puedes probar las siguientes recomendaciones:
1. Evita los desmaquillantes de ojos oleosos o bifásicos
Dado que los milia están causados por células de la piel atrapadas, conviene evitar todo aquello que deje una película grasa en la superficie de la piel. Por lo tanto, los desmaquillantes bifásicos no son precisamente la mejor idea para pieles propensas a los milia. Puedes sustituirlos por agua micelar o un aceite limpiador, siempre y cuando te lo aclares muy, muy bien:
2. Cambia las cremas de ojos por geles
Los milia suelen aparecer como bultitos o puntos blancos alrededor y debajo de los ojos. Sabiendo esto, puede ser buena idea revisar tu crema de contorno de ojos. Aunque una crema de ojos rica y balsámica puede ser un placer de usar, también puede provocar la formación de milia. Si este es un problema con el que lidias, prueba a usar sérums de ojos o cremas de contorno de ojos con textura gel:
3. Usa retinol y ácidos exfoliantes
Reducir la acumulación de células es una excelente forma de reducir los milia, así que te recomendamos apostar por un buen producto exfoliante. Usa lo que mejor te funcione, ya sea retinol, AHAs como el glycolic acid, PHAs, o incluso salicylic acid. Solo asegúrate, si vas a usar el producto alrededor de los ojos, de comprobar si es compatible con la delicada zona del contorno de ojos:
Si no tenías muy claro cómo lidiar con los milia, esos molestos bultitos blancos bajo la piel, esperamos que este artículo te haya sido de ayuda. Ahora que sabes cómo prevenir y minimizar los milia —y, lo más importante, sabes que no deberías intentar eliminarlos por tu cuenta—, estás en el buen camino para tener este problema bajo control. Si sigues algunas de nuestras sugerencias para modificar tu rutina, estamos seguros de que empezarás a notar la diferencia. ¡Mucha suerte!

